Rol del Terapeuta Floral

 

¿Cuál el rol de los y las Terapeutas Florales según Bach y qué suscribimos como Asociación Gremial?

 

El terapeuta deberá ser capaz de comprender a partir de la vida y la historia del paciente, el conflicto que está causando la enfermedad y la falta de armonía entre el cuerpo y el alma, y así poder darle el necesario consejo y tratamiento para el alivio.

 

Deberá ayudar a las personas a conocerse a si mismo mostrándole los errores fundamentales que está cometiendo, las deficiencias de carácter que debería remediar y los defectos de su naturaleza que tiene que erradicar y reemplazar por las correspondientes virtudes.

 

El segundo deber del Terapeuta Floral, será administrar las esencias que lo ayuden a fortalecerse, ya que la acción de estos remedios es la de elevar nuestras vibraciones y abrir los canales para la recepción de nuestro Yo Espiritual, inundar nuestra naturaleza con la virtud particular que necesitamos y lavarnos de la falta que está causando el daño.

 

El Rol del Paciente es querer ayuda para su transformación, y Comprender que él y solo él, puede conseguir para si mismo el alivio del sufrimiento, aunque reciba el consejo y el auxilio de otros, que lo ayude en su esfuerzo. Reconocer que Cuando se encuentra la falla, el remedio no consiste en emprender una batalla en su contra, ni usar toda la voluntad y energía para suprimir lo malo, sino en un desarrollo constante de la virtud opuesta, que limpie automáticamente de nuestra naturaleza toda huella, labor que realizan las esencias florales en forma silenciosa, inteligente y amorosamente.

 

Uno de los conceptos de Salud, señala que la salud depende de que estemos en armonía con nuestra alma. La salud es nuestra herencia, nuestro derecho. Salud es la unidad completa del alma, cuerpo y espíritu, y eso no es tan difícil de conseguir, ni tampoco es un ideal que nos quede tan lejos sino, más bien, algo que puede ser logrado sin mucho esfuerzo y de manera natural.

 

Y la enfermedad, entendida como la consecuencia de la resistencia de la personalidad frente al liderazgo del alma que se manifiesta corporalmente. La enfermedad se presenta cuando hacemos oídos sordos a la voz “suave y delicada” y olvidamos la divinidad que hay en nosotros, o cuando intentamos imponer a otros nuestros deseos o permitimos que sus propuestas, ideas y órdenes nos influyan. La existencia de enfermedad nos indica que hay cualidades ancladas en la personalidad que el alma se esfuerza en apartar, porque tales cualidades se encuentran por debajo del nivel evolutivo de esa persona.